La mayoría de ciudades tiene algún punto elevado desde el cual observar su trama urbana. En algunos casos es la azotea de un rascacielos y en otros un monumento de gran altura o una montaña. Acostumbran a ser lugares muy transitados por los turistas, ya que con un vistazo nos podemos hacer a la idea de la extensión así como ubicar barriadas y otros lugares de interés. Sin embargo, algunas urbes son eminentemente planas y sin puntos elevados, la cual cosa nos impide concebir con exactitud cómo es.

Barcelona tiene la suerte de contar con varios sitios desde donde contemplarla, algunos célebres y otros bastante desconocidos. Aquí va una relación de mis favoritos.

Tibidabo

La espina dorsal de Barcelona que la separa del Vallès. En lo alto se encuentra el único parque de atracciones que queda en la ciudad (antes había otro en Montjuic), y aunque pequeño y modesto, tiene su encanto, sobre todo por las atracciones antiguas. Pegado al parque hay la iglesia del Sagrado Corazón. Mucha gente desconoce que se puede subir al mirador que hay en lo alto de esta iglesia, un balcón privilegiado situado a los pies de la imagen de un Cristo Redentor que nos recuerda, salvando las distancias, al de Rio de Janeiro. Subir en ascensor cuesta un par de euros, pero merece la pena. Aunque en la parte superior (hay tres niveles de miradores) no sobra el espacio, uno tiene una visión de 360º. De este modo, el visitante no sólo ve la ciudad de Barcelona, sino también los municipios aledaños y la Cataluña interior (¡en días soleados se ven los Pre-pirineos y hasta Mallorca!). Una particularidad de este mirador que no tiene Montjuic es que desde aquí se puede apreciar la rectitud de las calles del Ensanche de Barcelona, principalmente de noche, cuando las farolas crean kilométricas líneas paralelas que mueren en el mar.

Qué más hacer en el Tibidabo

Se puede pasar el día en el parque de atracciones o tomar una copa nocturna en alguno de los bares que hay en la plaza Doctor Andreu, como el mítico Mirablau o el Merbeyé, popularizado a raíz de una canción de Loquillo. Todos los bares y restaurantes de la zona tienen unas vistas excelentes con precios acordes -es decir, caros-. Para llegar a esta plaza es recomendable tomar el tranvía azul, un vetusto vagón que sube despacio la bonita avenida del Tibidabo. Cerca de la zona también se halla el Cosmocaixa, museo de imprescindible visita para los amantes de la ciencia.

Cómo llegar

Con los Ferrocarriles de la Generalitat (L7) hasta la plaza JFK. Allí coger el tranvía azul hasta el final (Plaza Dr. Andreu) y enlazar con el funicular.

Con el Tibibús (desde Plaza Catalunya).

 Montaña de Montjuic

Sin duda alguna, una de las mejores opciones. Si bien su altura es menor que la del Tibidabo (la otra gran montaña de la ciudad), para mí el monte de los judíos es más completo. En lo alto se encuentra un castillo construido en 1640 y que fue recuperado por el Ayuntamiento de Barcelona para uso cultural y social el 2008. Desde sus torreones podemos observar Barcelona en casi su totalidad. De hecho, la vista nos alcanza para ver a lo lejos las ciudades colindantes por la parte norte, como Badalona, Masnou, Montgat y la comarca del Maresme. La gran sorpresa que depara esta montaña queda al Este. Si nos asomamos a la parte que da al mar podremos disfrutar de unas magníficas vistas al puerto, uno de los más importantes de Europa. Impresiona ver la cantidad de grúas, contenedores y navíos que ocupan este micromundo, que aunque esté a tiro de piedra parece una maqueta de Lego. La mejor hora para ir, como en la mayoría de miradores, es antes de que anochezca, ya que primero vemos la ciudad de día y luego iluminada.

Qué más hacer en Montjuic

En Montjuic se pueden hacer infinidad de actividades, sobre todo deportivas, y durante el verano los jardines del castillo acogen cine al aire libre. Aparte de  visitar el Museo del Castillo y la zona olímpica (Palau Sant Jordi y el Estadio Olímpico), hay otros puntos de interés muy cercanos, como el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), el Caixaforum, el Poble Espanyol o el Pabellón Mies van der Rohe. El histórico barrio del Poblesec queda relativamente cerca, y la plaza del Sortidor es un buen sitio donde tomar un vermut mañanero. Si en cambio queremos seguir observando Barcelona desde las alturas podemos tomar el teleférico que une la montaña con el barrio de la Barceloneta. Aunque caro (10€ ida), es una opción muy recomendable. No apto para quien sufra de vértigo.

Cómo llegar

Con el funicular que se coge en Paral·lel (L2 y L3).

Con el Teleférico (desde la Barceloneta).

Bus 150 (desde Plaza España).

Turó del Carmel

El mejor mirador natural con vistas de 360º de Barcelona. Situado muy cerca del Park Güell, desde el refugio antiaéreo del Carmel se puede divisar toda la ciudad de Barcelona, tanto la que da al mar (Eixample, Gótico, Poblenou, Raval etc) como la que da a Collserola (Vall d’Hebron, Nou Barris, Horta etc), ya que se encuentra en un punto céntrico y no en un extremo. Hace pocos años el ayuntamiento rehabilitó los accesos y colocó algunas placas informativas en las que se explican los orígenes de esta base antiaérea.

Qué más hacer en el Carmel

La cercanía al Park Güell (que también posee un bonito mirador en el patio que se encuentra encima de las cien columnas) invita a pasear por el parque antes o después de subir al turó del Carmel. A lado de la parada de autobús hay un conocido bar de tapas donde chuparse los dedos: el Delicias. La terraza está muy solicitada en verano.

Cómo llegar

Bus 24.

Para llegar al Park Güell se puede parar en Lesseps (L3) y subir a pie.

Hotel Barceló Raval

Des de la planta 11 de este lujoso y moderno hotel enclavado en el corazón del Raval se puede divisar Barcelona, aunque a una altura insuficiente. Abre sólo durante la primavera y el verano, y no hace falta ser cliente para acceder. Hay un bar donde tomar una copa al atardecer, aunque los precios no son precisamente baratos.

Qué más hacer en el Raval

El barrio del Raval (antiguo barrio Chino) tiene mil propuestas de ocio y restauración. Cerca de este hotel se encuentran, por ejemplo, el Museo del MACBA y CCCB, el Liceo,  discotecas como el Apolo o la recién inaugurada Filmoteca. En la misma Rambla del Raval hay siempre ambiente, y en la calle de Robadors -la paralela- prolifera gente de mala vida y ociosa. Sin embargo, pasear por ella (vigilando siempre las pertenencias) te hace recordar que estás en una gran ciudad en la que habita gente esperpéntica.

Cómo llegar

Muy bien conectado, principalmente con metro. Las paradas más cercanas son las de Liceu (L3), Drassanes (L2), Sant Antoni (L2) y Paral·lel (L2 y L3). 

Poblado ibérico de Puigcastellar

Este es el punto más lejano del centro de Barcelona, pero vale la pena acercarse en una excursión de media mañana o media tarde. Se puede acceder a él desde Badalona (por la B20, salida barrio de Canyet) o por Santa Coloma de Gramenet. Se encuentra en la Serralada de Marina, la cordillera de baja altura que hace de frontera norte de Barcelona ciudad. Desde este poblado ibérico -visitable- se obtienen unas preciosas vistas de toda la Ciudad Condal así como de otras urbes cercanas como Santa Coloma de Gramenet, Sant Adrià del Besòs o Badalona. Si subimos a la parte más alta del mirador podremos divisar toda la Catalunya interior y veremos fácilmente Montserrat. También es fácil reconocer el río Besós antes de que desemboque en el Mediterráneo.

Qué más hacer cerca de Puigcastellar

Aparte de disfrutar de buenas vistas es interesante conocer un poco más la historia de los íberos, y diferentes placas dan algo de información sobre ellos y los restos del poblado. A escasa media hora a pie dirección Badalona podremos visitar el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra (donde podemos haber aparcado el coche al venir), un lugar místico e injustamente desconocido. En este monasterio, que posee un claustro precioso, recibieron los Reyes Católicos a Cristóbal Colón tras volver de su primer viaje a las Américas.

Cómo llegar

En coche por la B20 dirección Badalona, salida 21 dirección Canyet.