
Por su reciente pasado, Israel es un crisol del culturas que se mezclan entre sí y uno de los elementos representativos más beneficiados ha sido la gastronomía.
Unas mil familias de libaneses cristianos refugiados habitan el poblado de Shlomi, a unos muy pocos kilómetros de la frontera entre Líbano e Israel. Decidieron quedarse después de la retirada de Israel de territorio libanes después de la Segunda Guerra del Líbano en 2006. Con ello han traido toda su increible, abundante y exótica gastronomía: tabule, hummus, garbanzos en todas sus formas, ensaladas con brotes frescos de la región o cordero con arroz aderezado con picantes muy suaves y limón.
Un aspecto entrañable del restaurante es la atención por parte de miembros de la familia que se preocupan constantemente por saber si estás disfrutando de la comida o realmente te hace falta algo más.






4 Comments
Es aluciante la comida libanesa, hace años tuve la oportunidad de probarla en Barcelona en el barrio de Gracia y es de las gastronomias que mas me ha impactado. Supongo que por el hecho de ser mediterranea y utilicen mas o menos los mismos ingredientes que utilizamos nosotros, cocinen platos diferentes a los nuestros. Lástima que no recuerde el nombre del restaurante ni donde estaba porque me apeteceria volver
Gracias por compartir tu viaje desde tu blog.
Ñam-ñam……………………..
Hombre, no cabe duda que la gastronomía une. En estos momentos el turismo que hago, es sobre todo gastronómico. La edad manda en esto de los placeres mundanos.
Saludos y buen blog
Muchas gracias Gildo por tus comentarios….me ocurre lo mismo, cada vez más mis viajes los hago más gastronómicos también. Un abrazo!!!